No es como tal un libro, pero me mantuvo entretenida leyéndolo durante dos semanas. Manga es el término adecuado, y de éste género ya tenía mucho sin leer, casi un año (a inicios del año pasado retomé Death Note, pero por empezar a estudiar para el ENARM lo fui dejando -de nuevo-). Esta historia en particular nunca me hubiese llamado la atención de no ser porque la vi al azar en una página de Instagram que sigo (!), y me atrajo mucho el diseño, de ahí que le di seguimiento y me leí casi diario los 17 volúmenes. Incluso busqué el anime y la versión live action, pero ninguno me convenció. Me encariñé con la historia y aprendí cosas nuevas (e interesantes jiji) sobre el BDSM, incluso me ayudó para que no se me hiciera tan tediosa la espera de un supuesto viaje a mi futuro lugar de residencia para el próximo año (que nunca ocurrió y seguramente será en un mes), aunque de eso ya prometí (prometimos) no desesperar. No tuve personaje favorito, pues a veces Nana y/o Kaouru me caían muy bien y otras tantas me desesperaban, mas nunca dejaban de hacerme reír; eso sí, quien fue mi menos favorita fue Tachi, aunque en el fondo sus intenciones eran buenas, pero no dejaba de lado la competencia y terminó también enamorándose de Kaoru, pfff.
El único lado malo que le veo hasta ahora es que todavía le faltan tomos a la historia, lo que no es bueno para mi persona, porque seguramente se me va a olvidar checar la página en donde lo estuve leyendo y nunca voy a saber el desenlace, y más si en un par de meses empiezo a tener agenda llena, aiñ :(, ni modo.
Oh, Nana.
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