enero 27, 2016

La Campana de Cristal.

No recuerdo si escuché de Sylvia Plath por primera vez gracias a una amiga mía que gusta de ese tipo de lecturas, o por alguna imagen en Internet, principalmente porque no llamó tanto mi atención, y dejé pasar la decisión de leerla, aunque después al conocer su biografía y su relación con Ted Hughes cambié de parecer. Un poco por aburrimiento bajé el libro, y otro poco por buscar una lectura ligera, fue que empecé a leerlo. La primera parte es un poco tediosa, aunque confieso que desde el inicio me sentí proyectada e identificada con Esther, sobre todo por su perfeccionismo, el destacar en todo desde tierna edad (y el a veces no saber que quiero con mi vida, aunque creo ese último aspecto ya lo tengo un poco más controlado); la segunda parte fue mucho mejor, y ya no la pude soltar del todo entre más leía, principalmente por el detalle de su enfermedad psiquiátrica y todo lo que pasaba por su mente al conspirar sobre como planear quitarse la vida. Ese tipo de temas siempre llaman mi atención, y si un libro los contiene hace que se vuelva de mis lecturas favoritas. Me hubiera gustado saber un poco más sobre el origen de la enfermedad de Esther, y sobre qué pasó exactamente cuando la descubrieron tras su intento de suicidio, nada más.
Yo soy yo soy yo soy.

enero 20, 2016

El club de la lucha.

El segundo libro de Palahniuk que leo, y justo por el anterior (Monstruos Invisibles) supe de éste, aunque bien ya conocía la película (no, no la he visto, a pesar de que sé es de culto y tiene muchísimo que salió), pero sin interesarme mucho la trama. Antes de salir de vacaciones por ocio descargué el libro, pero se me olvidó, hasta que hace un par de días en el camión vi a un chico con aspecto rudo subirse con un libro en mano, y empezar a leerlo a la poca luz que se podía obtener en la noche; me imaginé de inmediato debía de ser un libro muy interesante para forzar la vista a ese grado (por años yo hice eso miles de veces), así que aún a un par de asientos de distancia intenté leer algún fragmento de su libro, encontrándolo crudo y fuerte, hasta que lo cerró y vi la portada. ¡Eureka, yo lo tenía! Ya no más tener que atisbar para saber el nombre o unas frases y buscarlas en Internet. Fue una historia rápida, y directa, con un final inesperado y frases muy buenas, con una trama interesante en torno al club de la lucha, sus retorcidas reglas y la dualidad de un mismo personaje. Me gustó bastante, aunque no tanto como Monstruos, con el único detalle de que leer libros no tan alegres al final termina repercutiendo en mi estado de ánimo, mas ya no me es tan fácil cambiar de género. En fin, ya en menos de dos meses inicio la residencia y debo alejarme poco a poco del hábito sin control de la lectura por entretenimiento a la lectura por educación, aiñ :(
Muchas reglas.

enero 18, 2016

La Ignorancia.

El tercer libro que leo de Kundera, siendo el más digerible y fácil de leer hasta ahorita, pues cada que los leo, se me dificulta, y no por el lenguaje o la traducción, sino por ser lecturas en las que no puedes atascarte, sino que tienes que irlas probando poco a poco, y ver como te caen, para poder realmente disfrutarla. También sospecho tuvo que ver el hecho de tener realmente tiempo para leer un libro físicamente (y no en pdf como suele ser mi costumbre), en un lugar tranquilo y con todo el tiempo del mundo, como debe de ser. Además, el tema sobre la añoranza, y el regreso a un lugar de origen influyó en buena manera, pues en un mes estaré definitivamente en un lugar diferente al que estoy ahorita, y varias de las cosas de todo el relato hicieron que me sintiera identificada. Sólo espero mi final no sea tan bizarro y triste como el de Irena y Josef.
El Gran Regreso.

enero 08, 2016

Los niños de la estación del Zoo.

 Desde que empezó el año Playground me ha enganchado con los recuentos que ha hecho sobre los distintos temas que suele tratar, por lo que el regreso al trabajo lo he encontrado más entretenido que tedioso (aunque se supone que ya debería empezar a estudiar para no llegar tan en blanco a Marzo); de sus artículos saqué mi último libro leído en el año pasado, y ahora no fue la excepción.
Mis remanentes de amor a la psiquiatría hacen que me gusten los temas sobre transtornos de aquella índole, por lo que, al leer sobre recopilaciones de artículos de drogas, y ver este libro de Christianne F., no dude en obtenerlo, y lo logré. Me impactó mucho la historia, y como fue el descenso y avance gradual de la protagonista hacia el camino de las drogas, hasta tocar fondo y llegar a in círculo vicioso de supuesto desenganche y posterior pinchazo de heroína, siendo cada vez más miserable, a la vez que iba cada vez más lejos para poder obtener sus preciadas dosis. Y todo por querer evadir su realidad y sentirse comprendida y aceptada. Tristemente (o no), el ser adicta fue lo que le hizo ganar renombre y hacerse de un lugar en el mundo, sin que ella seguramente se lo imaginara. Y sí, también tiene una película, que para variar quedará en la lista de pendientes, jeje.
Hot-shot.