septiembre 08, 2015

Todos los fuegos el fuego

Salió del montón la elección de este libro, o más bien de una lista de relatos cortos que encontré en Internet y bajé de golpe, ni siquiera recuerdo cuando. Y fue justo apenas que lo terminé hoy, y lo inicie ayer, tan chiquito es y tanto me gustó, y tanto lo disfruté y lo devoré, tras haber terminado toda la preparación para el Examen Nacional de Residencias Médicas (resultados favorables, en un mes salen los resultados oficiales, mientras tengo mucho tiempo libre que no sé que hacer, cosa que se ve reflejada al haber tenido más de 3 meses sin publicar, agregada la pereza, claro está). Originalmente estaba casi a la mitad de otro, cuyo nombre no diré por resultarme bastante tedioso (y eso que suelo terminar prácticamente todo lo que leo o le voy agarrando gusto conforme avanza la trama), pero entre el poco agrado y el perder (que me robaran) mi tablet en un viaje, dejé de seguirle el hilo, y buscando entre toda la pila electrónica de escritos, me decidí por este.
Muy bueno, ya extrañaba leer algo de Cortazar, sobre todo algo más fácil y digerible que Rayuela, aunque muchos de los relatos no dejaban de recordarme al estilo de aquel libro, notándose indudablemente la huella de su autor. Mis cuentos preferidos fueron los dos primeros y su surrealismo casi realista, intentando llegar a un final feliz y al contrario, encontrándose con la cruda realidad. Ideal para una lectura ligera y agradable, digno de releerse, aunque igual también me fascinó porque con esto inicio mi maratón de gula de libros, (si todo sale acorde al plan, tengo que leer todo lo que pueda, lo que se puede hacer sin problemas durante mi trabajo actual, ja).

Salud Infirmorum.

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