Tenía rato sin leer al que puedo decir se ha vuelto mi autor favorito, Murakami-san, cuyo retorcido realismo mágico y sus constantes temas de orejas, soledad y comida me han enamorado a más no poder (aunque claro, como en todo enamoramiento, hay obras que me fascinan y otras que me dejan con un poco de indiferencia), y esta vez no fue la excepción, con una de sus obras más recientes, apenas de hace un par de años.
El inicio no lo encontré muy interesante, pero de repente me vi envuelta por la tranquila vida de Tsukuru Tazaki y su fascinante transformación, a pesar de la traición de sus amigos y me sorprendió el giro y las razones de los chicos de color, para hacerlo a un lado, y como pudo ser más fuerte, aunque el no lo viera de esa manera, y salir adelante para poder ir construyendo su felicidad (si es que esta fuera junto a Sara), o bien hallar su lugar en el mundo y llegar a su destino, como las estaciones que tanto amaba. O ya me acostumbré a los finales de Murakami-san, o tenía rato en otros géneros, o este ya lo encontré menos incomprensible, pero me gustó (desgraciadamente no pudo llegar a un enorme premio literario, pero eso es lo de menos).
Le mal du pays...
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