(Con "C" de Cremas, me falto agregar allá arriba.)
Hoy, justo hoy, se cumplen 25 años con 6 meses de mi existencia en este lugar, lo cual trato de no considerar como algo necesariamente relevante (así como ya olvidé concientemente que en otras circunstancias yo pudiera haber estado iniciando ya alguna especialidad médica, pero eso es otro asunto), porque simplemente no lo siento así. Traigo otras cosas en mente como para darle importancia. Simplemente tomo la fecha como simbólica por lo ya mencionado en el título. Me explico: por lo que he leido, preguntado y sabido de fuentes tanto de Internet como de amigos y de conocidos, a lo largo de nuestra vida lidiamos con crisis existenciales en ciertas edades, siendo la primera (y tal vez por lo mismo subestimada) la del cuarto de siglo, en donde uno puede no saber para donde va o cuáles son sus planes, aspiraciones, metas, al no hallarse en algún lugar fijo o con algo estable, todo a partir de algún detonante (bodas, empleos, escuela, etcétera). Es parte del miedo a envejecer y a ir mejorando / cambiando como persona, y no parece ser nada malo si se maneja adecuadamente (o con mucha comida). En mi experiencia personal simplemente me miro a mi misma en el espejo y me dijo "¿Cuál crisis?", en un intento de no pensar que-a-partir-de-los-26-todo-va-a-pasar-más-rápido-y-voy-a-estar-más-cerca-de-los-30-que-horror, y por ende llegar a la conclusión de no saber que he hecho de mi vida. Cierto, hubo un momento en el que me sentí muy muy muy estancada en el aspecto académico, pero bueno o malo, tengo la capacidad de autoconsolarme a mi misma (?) y tratar de ver las cosas con optimismo y pensar que van pasando por algo (por ejemplo, tal vez no habría podido ser tan partícipe de la futura boda de mi mejor amiga, o podría haber seguido estando con quien ya no era indicado para mi). Ahora nada más me queda echarle muchas ganas, y no desesperar ante otro aspecto de aquella crisis que abarca los aspectos financiero y estético. Financiero porque, ya como adulto trabajador, me doy cuenta de que (¡oh desilusión!) hay que aportar y hay que ahorrar, y que no es tan fácil llegar a ciertos propósitos. Lo estético ya es un poco más por vanidad (tengo la buena fortuna de no verme aparentemente mayor a mi edad cronológica), y cuidado hacia uno mismo, cosa que puedo agradecer a mi madre y a una de mis hermanas, y el tener ahora mil y un neceseres para cuidar mis arrugas, mis ojeras, y todas aquellas imperfecciones de mi piel de cuarto de siglo.
Al menos si no he de saber en donde estoy parada, que me vea impecable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario