febrero 22, 2015

Like the last Dodo of Madagascar.

Aunque aquí se traduciría a "la última Medigodínez del corporativo". Creo que tendré que explicarme, pues ya con 2 meses en este nuevo trabajo (para que fuera la fecha exacta tuve que programarla para que se subiera en un fin de semana, y así ya no me quedaba con el tedioso pretexto de no poder hacerlo / no querer hacerlo) he tenido chance de poder observar todo el movimiento del corporativo en el que me muevo, y poder distinguir y agrupar a todo el personal en 3 tribus de oficina, por así decirlo. Pero para todo esto, tendré que irme un poco más atrás y explicar a aquellos lectores / no-lectores un poquito de mi (especialmente si no habían leído mi otro blog -lo más seguro es que no, duh!-). Soy médico, pues (ya con título en trámite y precédula al corriente, pero ese es otro asunto) , y desde Octubre estoy trabajando en una empresa dedicada a capacitaciones, consultorías y servicios médicos, inicialmente en el turno nocturno del servicio médico de un Centro de Distribución de una cadena de tiendas de autoservicio (esa de letras blancas y fondo azul, donde se ahorra dinero y se vive mejor, o algo así), y ya posteriormente fui transferida a este corporativo de manera definitiva. Me toco pasar de usar bota industrial y atender a montacarguistas, surtidores y escaneadores, a vestir un poco más formal y trabajar en oficinas (más concretamente en oficinas donde el giro principal son telecomunicaciones y su uso para compañías de telefonía), en horario de oficina, de ahí que acuñara el término de "Medigodínez" (que no sé realmente sea original, pero no se lo he escuchado a alguien más que a mi misma y a quienes se los he conado) para describir mi situación actual. Además, esa categoría es única, al encontrarme sin nadie más en el lugar que haya estudiado propiamente algo de la rama médica-biológica (excepto el personal con el que trato cuando hago análisis de sangre, pero eso no cuenta porque no están aquí), pues el resto de la plantilla se dedica al área físico-matemática o socia-administrativa; y no sólo de la empresa en la que estoy, sino de los otros edificios aledaños y sus respectivas compañías que los habitan. De ahí que se deriven un par de tribus de oficina en las que no encajo, y que me he divertido en observar y analizar, que son las siguientes.

  1. Ingenieros: La base del corporativo, pues sin ellos el negocio de las antenas no funcionaría. La mitad prácticamente esta en otras regiones (o zonas del país) trabajando en todos lados, cosa que a mi me parece muy interesante, y cada que vienen a consulta o a valoración médica me emociona que me cuenten de donde han estado (aunque luego se den casos de que piensan que mi interés es otro >_>). Me llama la atención su mente matemática y sus razonamientos a base de algoritmos, pero también me da risita que en el fondo son ñoños (porque a la vez se pueden subdividir en aquellos que se visten de manera nerdy, classy, hippie o uno que otro que va al gimnasio), y que es muy obvio el hecho de que en sus años de estudiantes el contacto con mujeres era mínimo, o nulo, cosa que puedo comprobar casi científicamente cuando me toca atravesar las oficinas y notar un par de miradas (independientemente de mi juventud o aspecto físico). Sé que a más de uno le he llamado la atención, e incluso a inicios de mes uno de ellos me obsequió un té, pero hasta ahí llegará el asunto. Tengo cosas más importantes en que enfocarme, sorrynotsorry.
  2. Godínez: O más bien, el resto del personal, aquel que se dedica al ámbito administrativo, y de recursos humanos y demás cosas, con quienes estoy más en contacto para dar pláticas y realizar campañas de salud, valoraciones médicas y surtimiento de medicamento y demás artículos para el consultorio. Podria llamarles "puros" por el hecho de que los demás tenemos otra función original, pero que terminamos haciendo en su hábitat natural, las oficinas. jiji. Me llevo bien con ellos, y algunos han intentado integrarme en sus círculos sociales (osease, para comer juntos en el comedor), pero eso de las habilidades sociales no es lo mío (me considero torpe, aunque otro podrían llamarlo payasada), mejor prefiero pasar mis ratos leyendo o baboseando, además de que los temas que tratan y lo que yo trato son muy muy diferentes, y realmente me sentiría desorientada en sus conversaciones, y hasta incómoda, así que mejor prefiero no fingir para convivir y mantener las relaciones a la distancia actual. Aún así, me caen bien, me da ternurita cuando aplican los viernes casuales, sus decoraciones de escritorio, su comida en refractarios (igual que yo, ¡pedrada a mi solita!); en general siempre me divierte su comportamiento per se.
  3. Godihipsters: Mis favoritos, aunque aclaro, no son en sí de esta empresa, sino de los demás edificios que forman parte del corporativo. Generalmente me toca verlos cuando salgo a comer fuera o a la hora de la salida; generalmente son de mi edad, o incluso un poco más chicos, empleados temporales (creo yo) que casi siempre estudian y trabajan, con outfits no tan formales y muchos estilos interesantes para vestir, de ahí su nombre. Me gusta mucho verlos cuando salen por comida o por un tabaco, a veces hay unos con atuendos que me agradan, otras no tanto. Lo único perjudicial es su tipo de pláticas, cada que las oigo llego a sentir que pierdo una que otra neurona (así como mi fe en la humanidad), sin ofender. 
Hasta aquí mi reporte, ahora lo interesante sería saber que piensan ellos de la doctora y su eterna bata blanca, que rara vez sale de su consultorio y que siempre trae la nariz pegada a algún libro.

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