No sé porque se me había pasado este libro, ya leído y releído muchas veces, la última hace menos de un año, tras mucho rato sin volver a saber sobre el médico egipcio, el cuál me entretuvo mucho durante la adolescencia. Lo volví a leer a causa de un bloqueo de lectura (osea, no tenía nada a la mano interesante que leer), y me dio gusto disfrutar de nuevo toda la trama, y recordar personajes que ya tenía olvidados (como Minea), para refrescar mis recuerdos (como reencontrarse con un viejo y querido amigo), tal cual me pasó con "El Viajero".
Pero ya no pudo volver a probar las aguas del Río Nilo, y por ende Sinuhé ya no apagó su sed.
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