Relato cortito, bien narrado, con un erotismo muy poético y tierno, sobre todo por la devoción incansable de Rigoberto hacia Lucrecía y sus miles de maneras de mostrar su adoración hacia ella, desde cualquier manifestación de amor hasta su inmaculable ritual de higiene diario. Y ella tan ingenua y dejándose llevar por el deseo, pensando en la inmaculada inocencia de su hijastro, que termina volviéndose el peor de sus castigos y su condena.
¡Oh, Fonchito!
Se ve muy interesante. ¿Sabes dónde puedo conseguir el texto completo?
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