No recuerdo si escuché de Sylvia Plath por primera vez gracias a una amiga mía que gusta de ese tipo de lecturas, o por alguna imagen en Internet, principalmente porque no llamó tanto mi atención, y dejé pasar la decisión de leerla, aunque después al conocer su biografía y su relación con Ted Hughes cambié de parecer. Un poco por aburrimiento bajé el libro, y otro poco por buscar una lectura ligera, fue que empecé a leerlo. La primera parte es un poco tediosa, aunque confieso que desde el inicio me sentí proyectada e identificada con Esther, sobre todo por su perfeccionismo, el destacar en todo desde tierna edad (y el a veces no saber que quiero con mi vida, aunque creo ese último aspecto ya lo tengo un poco más controlado); la segunda parte fue mucho mejor, y ya no la pude soltar del todo entre más leía, principalmente por el detalle de su enfermedad psiquiátrica y todo lo que pasaba por su mente al conspirar sobre como planear quitarse la vida. Ese tipo de temas siempre llaman mi atención, y si un libro los contiene hace que se vuelva de mis lecturas favoritas. Me hubiera gustado saber un poco más sobre el origen de la enfermedad de Esther, y sobre qué pasó exactamente cuando la descubrieron tras su intento de suicidio, nada más.
Yo soy yo soy yo soy.
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