noviembre 27, 2015

Wanderlust.

Por su gramática y pronunciación suelo confundir mucho la palabra con la que doy inicio a este texto (porque sí, de vez en cuando escribo algo más aparte de mis opinones absurdar sobre libros raros), con otra, "wonderful", quizás porque en el fondo siempre se me ha hecho maravilloso esa pasión por viajar. Cobré plena conciencia de ello desde que pude empezar a viajar y a estar fuera de casa, por días o hasta por un año al estar estudiando. Esa sensación de aventura, iniciar desde cero en un lugar desconocido e ir conociendo lugares a los que probablemente no tendría otra oportunidad de descubrir a fondo, es más que maravillosa, y única. Y así, entre más he conocido, aprecio un poco más de donde vengo, pero también no se me quitan las ganas de seguir viajando (entre otros motivos, que quien me conoce sabe que fuerte y quedito pregono mis ganas de volar y conocer). Ahora, después del ENARM y al poder decidir donde estudiar la especialidad, se avivaron esas ganas de salir, que nunca habían estado dormidas del todo, junto con el hecho de ya tener un buen rato con alguien de otro lugar, y querer hacer menos los kilómetros separados. No fue tan fácil decidir lugares por causas familiares, y hubo mucho estrés (y una que otra treta) de por medio, pero ya ayer se aclararon las dudas y se confirmó lo que mi corazón realmente quería: vuelvo a dejar mi casa. ¿Para dónde? Poco más de 500 kilométros de distancia de donde soy, al tercer estado más pequeño del país, al menos durante 3 años. Quedan algunos detalles que resolver, y no estaré totalmente instalada hasta el próximo año (ya menos de 40 días, ¡qué rápido!), pero no deja de ser un hecho concreto. Digo la verdad al no saber del todo cómo me siento, pues no puedo estar del todo feliz o del todo triste; mi corazón se divide un poco entre la tristeza de aquellos a los que dejo y la alegría de aquellos quienes me van a recibir, pero es innegable que dejan de haber tantas cuentas regresivas (y si las hay ya se esperan con más ilusión que temor) y ya el tiempo parecerá ir cada vez más rápido, para bien o para mal. De momento, en este lapso seguir trabajando, iniciar "hasta luegos" (nunca despedidas, quisiera creer), ahorrar y esperar.
Y empezar a creerme que en menos de 10 días volveré a verlo a él...

No hay comentarios:

Publicar un comentario