enero 06, 2015

The Pains of Growing Up.

Oficialmente el día de hoy me digo a mi misma que ya soy un adulto. Mi país ya me lo había dicho desde hace 7 años (!), y el gobierno de cierta manera ya me lo había insinuado al darme de alta en eso del SAT, pero me lo había negado por mucho tiempo, evadiendo asuntos como impuestos, tarjetas de crédito, hipotecas y demás palabras adultezcas que me horrorizan, hasta hoy. ¿Cómo? Simple (y un poco tonto), los Reyes Magos no me trajeron nada este año. N-a-d-a, ni siquiera un dulce. Admito pues, que no hice ninguna carta, y que dejé mi zapato en el árbol sin mucha esperanza, pero el año pasado si hubieron obsequios, a pesar de estar yo en otro estado haciendo el servicio social, y de llegar en esa fecha exacta como parte de inicio de mi primer periodo vacacional.
Por lo tanto, ya tendré que empezar a afrontar mi vida de mujer adulta que trabaja de lunes a viernes en horarios de oficina, da consultas, envía reportes mensuales a los jefes, se viste formal, toma café y vive con sus papás :/ no es exactamente lo que me imaginaba hace un año (o hace 6 meses incluso), pero no creo estar tan mal, además de que en breve, daré un pequeño salto, el cual, si aterrizo bien, hará que llegué a otros lugares, y puede que me cambie mi panorama actual. Mientras, seguiré donde estoy, y tal vez me compré algún pequeño presente de consolación, para no resentir tanto el golpe y ayudarme en mi proceso de auto-aceptación del crecimiento.
Claro que duele cuando brota...

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